Hay en la foto que inserte en la anterior entrada un grupo de niños, algunos con serio semblante, otros con expresión de sorpresa. El que esta en el centro y como en el final del plano, muy repeinada y como si no quisiera pertenecer al grupo, pero que es uno de ellos y aunque no el mas pequeño no el menos desvalido, fue mi padre. Tome esa foto de mi archivo para incluirla en un sentimiento de malestar, pero al verla otra vez, como cada vez que me la encuentro tengo ese sentimiento de descorazonamiento.
Nunca conocí aquella foto, y solo tras la muerte de mi padre , y tras recibir el pésame de la presidenta Dña. Josefina Cuesta de la Asociación de Niños evacuados del 37
( 37.Ko Haur Erbesteratuen Elkartea) de cuya sociedad , me entere, mi padre constituía el numero 840 de niños vascos refugiados de la Guerra, situación de la que hasta ese momento tampoco tenia conocimiento, y a la que mi padre pertenecia, si sabia claro esta que paso aquellos años en calidad de refugiado en Inglaterra, pero no su pertenecía a dicha asociación ni su labor desempeñada en la misma.
La expedición a gran bretaña salio del puerto de Santurce el 21 de Mayo del 37, en el buque Habana, compuesta por un total de cerca de 4.000 niños, unos 215 maestros y auxiliares y 15 sacerdotes, el numero de niños evacuados sin existir cifras exactas se habría acercado a la cifra mencionada , algunos la situan mas exactamente sobre 3.890, con fechas anteriores se ofreció refugio a los niños vacos desde febrero del 37, desde el seno del grupo coordinador de ayudas a España, The Nacional Joint Comité for Spanish Relief (NSCSR), de no muy brillante actuación en sus comienzos, en los siguientes meses y dada la evolución de los acontecimientos bélicos, la Armada Real Inglesa, tomo al fin el acuerdo de escoltar a los barcos que transportaba a los refugiados, accediendo también el gobierno Ingles, a un numero de niños evacuados a las Islas Británicas, influyo sobre esta decisión, la prensa Inglesa que informaba puntualmente de la cifra de niños heridos en los intensivos bombardeos a que eran sometidas, ciudades abiertas como Guernica y Durango, sobre todo el periodista George L. Steer, cuyos escritos publicados en The Times de Londres no dejaron de impresionar a la conciencia de aquel país.
Fue en aquellas lejanas fechas en que recibí no solo esa, sino otras muchas fotos recogidas en recortes de prensa, y otros documentos relativos a las fechas de la contienda, desde aquel apartado de correos de Bilbao.
Mi relación paterno-filial , no había sido modélica en absoluto, por su parte en muchas ocasiones, el se recrimino y en otras se disculpo aduciendo, el haber crecido, carecido de padre y por tanto, de un modelo al que continuar, a mi esto me daba algo igual , lo que yo pretendía con el egoismo juvenil era un mayor comprension a mi situacion del presente y a un acercamiento, aun a pesar de nuestras distintas personalidades, aquello no se produjo con facilidad y solo mi madurez y en su ultima edad compartimos algunas intimidades , aunque aquellos extraños días, de su situación como refugiado, nunca me fueron expresadas en su totalidad, de hay la sorpresa recibida por la asociación de niños vascos del 37.
Si queda en mi recuerdo, al poner fin a sus pertenencias en la casa familiar, como en un cajón de una cómoda poco utilizada, se conservaba, un infantil equipo de Rugby, con una camiseta rayada y un balón desinflado, de aquellos que para ese deporte se utilizan, y que por la textura y la rugosidad del cuero en el que estaba confeccionado podía dar cuenta del tiempo transcurrido, sin duda ocupaba un espacio en aquella pequeña maleta que portaba en su retorno, y ocupo aquel cajón en el recuerdo de , tal vez , su mejor etapa de infancia perdida.
Es posible que todos llevemos ocultos y sin mostrar, nuestros fantasmas particulares que dan cuerpo de alguna forma , a nuestra cotidiana existencia, pero escondidos o no, seguro que todos conservamos, en algún rincón de nuestra vida el recuerdo de aquellos fantasmas.
Balance
Hace 7 años
